Marrakech

Marrakech: la ciudad roja


Marrakech es la capital del sur. Junto a Mequinez, Fez y Rabat, es una de las cuatro ciudades imperiales. Antiguamente era la ciudad a la que acudían todos los mercaderes con caravanas de camellos a comerciar. Actualmente se trata de una gran atracción turística y punto de encuentro de numerosos viajeros fascinados por sus leyendas y misterios. Sus enormes murallas de 12 kilómetros de longitud contienen el bullicio de esta fascinante ciudad.

Todos los monumento de Marrakech se encuentran en el interior de las murallas de la medina. La principal atracción es la famosa plaza Djemaa el-Fna, y escenario de un espectáculo continuo. Es el corazón de la medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Animada a cualquier hora del día, con la puesta del sol cobra un carácter especial. Multitud de puestos de comida tradicional llenan el ambiente de olores apetecibles convirtiéndose en un gigantesco restaurante al aire libre.. Encantadores de serpientes, músicos, acróbatas, bailarines, cuentacuentos,… todos ellos rodeados de numerosos espectadores. Todo un espectáculo de olores, sonidos y colores que atrae a millones de visitantes cada año.

Plaza Djemma el-Fna
Zoco

Los zocos de Marrakech es el mas grande de Marruecos y representan una parte importante del encanto de la ciudad. Siempre lleno de actividad y de colores y olores infinitos. Es un gran laberinto que se extiende desde el lado norte de la plaza Djemma el-Fna hasta la mezquita y madrasa Alí Ibn Yussuf. En los zocos podemos observar a los comerciantes locales vendiendo desde frutas y verduras frescas hasta especias, cuero, ropa o joyería. Ya sea para buscar algún chollo o por el simple hecho de sumergirte en una tradición local, la visita al zoco de Marrakech es una obligación.

Al sur podemos ver la kasbah. El barrio real donde podemos ver las ruinas del Palacio el-Badi, las tumbas saadíes y el actual Palacio Real. El Palacio el-Badi fue contruido entre 1578 y 1602 y fue considerado uno de los palacios más bellos del mundo. Tiene un enorme estanque central rodeado por un campo de naranjos. Se construyó por el sultán saadí Ahmed Al-Manur para celebrar la victoria sobre la armada portuguesa en 1578 en la Batalla de los Tres Reyes.

El Palacio de la Bahía, del siglo XIX, es una de las edificaciones más icónicas de la arquitectura marroquí. En su construcción trabajaron los mejores artesanos de la época, y es un gran ejemplo de cómo la arquitectura musulmana prioriza la intimidad. Está decorado en estilo tradicional, con mosaicos y detalles de madera de cedro tallada. Solo se puede visitar una parte del palacio, ya que la familia real aún usa una parte.

El mellah es el barrio judío fundado por Mulay Abdalá. A los judíos no se les permitía vivir dentro de la medina por practicar la usura, contrario a las leyes islámicas. Aquí se encuentra la sinagoga y un gran cementerio. La comunidad judía de Marrakech rondaba los 40.000 miembros pero, tras la II Guerra Mundial, la mayoría emigró a Casablanca y a otros países.

Los Jardines Majorelle es uno de los lugares más visitados de Marruecos. Creado en los años 30 por el pintor Jacques Majorelle (1886-1962). En los años 60 pasó a manos del diseñador Yves Saint Laurent que hizo construir una nueva villa y abrió una exposición permanente en el antiguo taller de Majorelle. Estos jardines tienes más de 300 especies de plantas diferentes.

Jardín de Menara
Jardín Mayorelle

La Madrasa Ben Youssef es la mayor facultad de teología de África con capacidad para 900 estudiantes. Ha tenido una gran influencia en la expansión de la ciudad. Fue fundada en el siglo XIV por Abu el Hassan y reconstruida en el siglo XVI, convirtiéndose en uno de los lugares más bellos de Marrakech. Alrededor del patio, en dos niveles, se encuentran las habitaciones de los estudiantes y una sala de oraciones con una cúpula. La mezquita Ben Youseff, del siglo XII, se ubica junto a la madrasa y es la mayor de la medina. Es el núcleo intelectual y religioso de la ciudad.

Las tumbas saadíes fueron el privilegiado cementerio de los descendientes del profeta Mahoma y hoy son el lugar de descanso de los príncipes saadíes. Aquí están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí. Destaca el mausoleo con sus tres espacios donde está enterrado el sultán Ahmad Al-Mansur

Madrasa Ben Youssef
Tumbas saadíes

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